La fianza de un alquiler sirve como garantía para el arrendador. Su fin es dotar de cierta liquidez al propietario para sufragar, especialmente, las reparaciones de los desperfectos que se descubran en el piso una vez vencido el contrato. Pero, ¿qué ocurre si la fianza no es suficiente para ejecutar los arreglos? En Fincas Dueñas te contamos qué es lo que se puede hacer en estos casos.
La fianza es una suma de dinero que el arrendador solicita al inquilino al firmar el contrato de alquiler, para protegerse de posibles daños o impagos. Esta cantidad, que generalmente equivale a un mes de alquiler, tiene como objetivo cubrir los daños que puedan ocurrir durante la estancia del arrendatario. Sin embargo, en ocasiones la fianza no es suficiente para cubrir los desperfectos que puedan surgir. ¿Qué sucede en esos casos?
Es importante que tanto el arrendador como el inquilino documenten el estado inicial de la propiedad con un inventario detallado, que idealmente debe incluir fotos y videos. Esto sirve como prueba en caso de disputas al final del contrato. El inquilino, por su parte, debe revisar y aprobar este inventario y comunicar cualquier daño que se detecte durante la estancia, para evitar complicaciones al final del arrendamiento.
La razón por la cual la fianza podría no ser suficiente para cubrir los daños puede ser variada. En primer lugar, si los daños son graves o si existen reparaciones mayores, el importe de la fianza podría no ser suficiente. Además, si se han realizado reformas sin autorización o se acumulan impagos, la fianza también podría no cubrir los costes de los arreglos.
En caso de que la fianza no sea suficiente, el arrendador tiene el derecho de solicitar una compensación adicional. Si el daño excede la cantidad de la fianza, puede presentar una demanda judicial para recuperar el dinero necesario para reparar la propiedad. Además, un perito judicial inmobiliario puede evaluar los daños y proporcionar un informe que respalde la reclamación.
Si el arrendador decide emprender acciones judiciales, debe tener pruebas claras, como el informe pericial de los daños, facturas de reparación y testimonios. También debe haber solicitado previamente al inquilino la reparación de los daños de forma extrajudicial. Dependiendo de la magnitud de los daños, el arrendador podría optar por una vía civil o penal. En el ámbito penal, si los daños fueron intencionados o causados por negligencia grave, el inquilino podría enfrentar consecuencias legales, incluidas multas o incluso prisión.
En definitiva, si la fianza no cubre los daños causados en un alquiler, el arrendador tiene varias vías legales para recuperar el dinero necesario, pero es fundamental que tanto el arrendador como el inquilino documenten adecuadamente el estado de la propiedad desde el principio.
