En un mercado inmobiliario en auge, como el actual, muchos propietarios se sienten tentados a vender su casa sin intermediarios. La subida interanual del 12,8% en el precio de la vivienda usada, según los últimos datos de idealista, y las buenas condiciones hipotecarias por parte del BCE, han generado una oleada de compraventas. Sin embargo, este contexto favorable no garantiza una venta sin errores si se hace por cuenta propia.
Uno de los errores más comunes es calcular de forma incorrecta el precio inicial. Muchos propietarios se basan en el valor emocional de la vivienda o en comparativas poco realistas, sin considerar tasaciones objetivas o el estado real del inmueble. Esto puede derivar en meses sin vender o en una venta por debajo de su valor.
También es frecuente no tener al día la documentación requerida. Vender sin certificado energético, nota simple o cédula de habitabilidad —cuando es exigida por la comunidad autónoma— puede paralizar la operación en el último momento o incluso invalidarla legalmente.
En el plano fiscal, el desconocimiento también juega en contra. Muchos propietarios no tienen en cuenta el IRPF por ganancia patrimonial, la plusvalía municipal o el reparto del IBI. Creer que con firmar la venta se acaba toda obligación es un error. El IBI, por ejemplo, sigue recayendo sobre el titular a fecha 1 de enero, salvo acuerdo con el comprador.
Tampoco se debe pasar por alto la cancelación de cargas como hipotecas aún vigentes, cuyo proceso conlleva tiempo y costes notariales. Ignorar estos pasos retrasa la operación y genera frustración en ambas partes.
Por todo ello, desde Fincas Dueñas siempre recomendamos acudir a profesionales del sector. Un buen asesoramiento no solo optimiza el precio de venta, sino que también evita sorpresas fiscales, legales y administrativas. Porque vender una casa no es solo encontrar comprador, sino cerrar una operación segura, rentable y sin sobresaltos.
