Cuando una vivienda interesa especialmente, es habitual que el comprador quiera asegurarla antes de que otra persona se adelante. En ese momento aparece el contrato de reserva, un documento que permite retirar temporalmente el inmueble del mercado a cambio de una cantidad de dinero.
Sin embargo, las prisas pueden llevar a cometer errores que posteriormente resulten difíciles de solucionar.
Entregar dinero sin leer las condiciones
Uno de los errores más frecuentes es pensar que la reserva es simplemente una señal para «guardar» la vivienda. En realidad, el documento puede establecer obligaciones para comprador y vendedor.
Antes de realizar el pago hay que comprobar cuánto dinero se entrega, durante cuánto tiempo queda reservada la vivienda y qué sucede si finalmente no se formaliza la compraventa.
También debe quedar claro si la cantidad se descontará del precio final, algo habitual cuando la operación continúa, pero que debe estar recogido por escrito.
Confundir reserva y arras
Otro error consiste en utilizar indistintamente los términos reserva y arras. Aunque ambas pueden implicar una entrega de dinero, no son necesariamente lo mismo.
Las consecuencias dependerán del contenido concreto del documento y de las condiciones pactadas. Por eso, no conviene firmar un modelo genérico sin entender qué obligaciones está asumiendo cada parte.
No contemplar el problema de la financiación
Si el comprador necesita una hipoteca, es especialmente importante valorar qué ocurrirá si el banco finalmente no concede la financiación.
Si esta circunstancia no está contemplada en el acuerdo, el comprador podría encontrarse con dificultades para recuperar el dinero entregado. Por ello, cuando la operación está condicionada a obtener financiación, conviene analizar esta cuestión antes de firmar.
No comprobar la situación de la vivienda
La reserva tampoco debería realizarse sin comprobar previamente aspectos básicos del inmueble. La titularidad, posibles cargas registrales, situación de la comunidad o documentación necesaria para la venta pueden ser relevantes.
Una nota simple actualizada permite conocer quién figura como propietario y detectar determinadas cargas o derechos inscritos.
Firmar con prisas
La presión por no perder una vivienda no debería llevar a aceptar condiciones que no se comprenden.
En Fincas Dueñas recomendamos revisar siempre el contrato de reserva antes de entregar cualquier cantidad y dejar por escrito las condiciones esenciales de la operación. Una reserva correctamente redactada protege a comprador y vendedor y puede evitar conflictos cuando llega el momento de formalizar la compraventa.
