La compra de una vivienda es una decisión importante que involucra diversos factores y conceptos que los interesados deben entender. El mercado inmobiliario está compuesto por una variedad de actores, incluidos propietarios, promotores, inmobiliarias y entidades financieras, lo que hace esencial conocer algunos términos clave relacionados con la adquisición de un inmueble. En Fincas Dueñas te hablamos sobre los aspectos clave que debes conocer con respecto al contrato de reserva de vivienda.
Uno de los elementos comunes en las transacciones inmobiliarias es el contrato de reserva, que se firma entre el comprador y el vendedor antes de la escritura oficial. Este acuerdo tiene como objetivo formalizar la intención de ambas partes de llevar a cabo la compraventa de una propiedad. El contrato de reserva implica, generalmente, el pago de una «señal», que es un adelanto por parte del comprador para asegurar que la vivienda no será vendida a otra persona antes de la firma definitiva.
Este contrato debe incluir ciertos detalles importantes, como los datos personales de las partes involucradas, la descripción del inmueble, el monto de la señal, el plazo para completar la compraventa, el método de pago y la fecha de firma. Aunque el contrato de reserva y el contrato de arras se utilizan en situaciones similares, no son lo mismo. Mientras que el contrato de arras establece una penalización en caso de incumplimiento, el contrato de reserva se limita a asegurar la intención de compra, sin implicar necesariamente consecuencias legales en caso de no seguir adelante.
Una de las principales ventajas del contrato de reserva es que ofrece tiempo tanto al comprador como al vendedor. Para el comprador, es una garantía de que el precio acordado no cambiará mientras organiza la financiación, mientras que para el vendedor, permite gestionar todos los trámites necesarios antes de la venta definitiva.
Existen diferentes tipos de contratos de reserva, como el de pre-comercialización, utilizado antes de que el proyecto obtenga la licencia de obra, y el de comercialización, que se utiliza una vez que el inmueble está disponible para la venta. En ambos casos, la señal es variable, generalmente entre el 1% y el 5% del precio final de la vivienda, dependiendo del plazo hasta la firma de la escritura.
